La personalidad esclerótica ó psico-rigidez ó carácter reactivo (neurosis llaman los psicoanalistas) no permite a las personas que lo padecen aprender de la experiencia; es el caso de nuestro presidente, quien no ha aprendido a manejar sin temperamento visceral las relaciones con nuestros incómodos vecinos; para nada sirven las recomendaciones de los compatriotas conocedores de la materia (comisión de relaciones exteriores), si ante cualquier provocación nuestro presidente ordena a sus funcionarios responder con la ley del talión; ya los colombianos comenzamos a entender que este asunto no es cuestión de política o metodología para complacer a la galería, sino imposibilidad de control del carácter reactivo presidencial.
Con el tiempo los colombianos comprenderemos esta personalidad presidencial (extendida a sus colaboradores) a la cual le es imposible anteponer los intereses económicos y políticos de la nación, por tener que responder a un rígido dictamen psiquico; también comprenderemos que tal personalidad (carácter individual) también la padecemos la mayoría de los colombianos (carácter social), por lo cual nos identificamos mutuamente (favorabilidad del 84 por ciento).
Entonces ¿por qué sorprendernos que la respuesta de ecuador sea el deterioro de las relaciones económicas? Es decir, no venta de arroz ecuatoriano ni compra de productos colombianos, para un mayor sufrimiento del pueblo colombiano, pero con la compensación de tener un presidente sintonizado con nuestras necesidades psíquicas.